Unitaris de Catalunya

¿En quién ponemos nuestra confianza?


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¿En quién ponemos nuestra confianza?

Jaume de Marcos

Iglesia Unitaria de Barcelona

Sermón – 18 de abril de 2015

Ayer se celebró en la catedral de Colonia un servicio ecuménico fúnebre por las víctimas del trágico accidente del avión de la compañía Germanwings ocurrido el pasado 24 de marzo. 150 velas encendidas representaron a cada una de las víctimas, incluido el hombre que es considerado culpable de haber provocado el accidente. Según el presidente de Alemania (que además es pastor luterano), Joachim Gauck, lo más terrible de todo es que “lo ocurrido carece de sentido”. Una frase tópica que quiere ocultar la sensación inquietante que subyace a este suceso: que cualquiera, de cualquier convicción política o religiosa o carente de ella, si las circunstancias le son favorables, puede causar una matanza. Que no estamos seguros en ningún caso, en ninguna parte.

Si efectivamente fue el co-piloto Lubitz el causante de la masacre, nuestra sensación de inseguridad aumenta cuando nos explican que llegó a la cabina de aquel avión a pesar de haber pasado por varios períodos depresivos, de haber mostrado tendencias suicidas y existir informes que no fueron considerados relevantes por las autoridades de la compañía En definitiva, cuando subimos a un avión, estamos haciendo un acto de confianza, no solo en la máquina, en los pilotos y en las normas de tráfico aéreo, sino también en las empresas y autoridades que han avalado la presencia de todas esas personas que dirigen o coordinan ese vuelo. Nos da miedo pensar que un terrorista islamista pueda haberse infiltrado con un dispositivo explosivo y por eso nos someten cada vez a más exámenes e interrogatorios (además de quitarnos las bebidas y las tijeras de cortarnos las uñas), pero no pensamos que el piloto pueda ser un maníaco depresivo o que el controlador de la torre de control sea en realidad un extremista político que quiere acabar con el sistema capitalista. Desconfiamos del señor de aspecto árabe con barba y túnica, pero un joven rubio alemán no nos preocupa, aunque el primero sea un honrado trabajador y padre de familia y el segundo un psicópata peligroso. Nuestros recelos son selectivos.

¿Puede garantizarse la seguridad absoluta? Probablemente no. Pero, mientras esperamos que las empresas y los tribunales de selección de pilotos mejoren sus filtros y sus controles para que no vuelva a ocurrir otra tragedia como la del avión de Germanwings, seguiremos mirando con desconfianza al musulmán que unos agentes de seguridad conducen a una habitación del aeropuerto para interrogarle y abrirle las maletas, mientras saludamos al elegante caballero que nos precede en la cola del control de pasaportes, sin conocer realmente ni a uno ni al otro. Ni siquiera a nosotros

Cuestiones para el debate:

  • 1. La falsa seguridad del mundo moderno
  • 2. La dependencia del individuo de cosas que están fuera de su control
  • 3. Nuestra respuesta religiosa ante las amenazas y las reacciones irracionales

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